Erik Cristobal Solé
Jose Luis Cristobal Hernandez fue una persona muy educada y siempre lo ha sido, y ha servido siempre a su familia. Le hacemos la entrevista porque queremos saber cómo era la vida en el campo. Mi abuelo fue uno de los primeros en emigrar a Barcelona y dejar su vida atrás para empezar otra.
1. ¿Cómo era la vida en Pedrosa de Duero cuando eras joven?
Pues era una vida del campo, en el pueblo, labrando las tierras y haciendo otras cosas. No era como ahora, era muy diferente. Éramos muchos hermanos y vivíamos del campo, adaptándonos a lo que se cogía de las cosechas.
2. ¿A qué te dedicabas o qué hacías en el día a día allí?
Depende de la temporada. En esta época, por ejemplo, estábamos sembrando el trigo, y ya se había acabado la vendimia. Luego, en febrero, se sembraba la cebada cervecera, que crecía en tres meses. Siempre había algo que hacer en el campo.
3. ¿Recuerdas la razón por la que decidiste venirte a Barcelona?
Sí, tenía mis pesetas y me gustaba ir al cine. Veía las películas de las capitales y pensaba: “qué bien se vive allí”. Le dije a mi padre que quería venir a Barcelona y me respondió: “no te doy ni un duro”. Así que esperé a terminar la mili. Cuando volví, ya tenía algo de dinero ahorrado, unas 4.000 pesetas, y entonces me vine a Barcelona.
4. ¿Te costó adaptarte al cambio? ¿Qué sentiste al dejar tu pueblo?
Sí, me costó adaptarme, sobre todo por el clima. Allí estaba acostumbrado al frío y aquí en Barcelona sudaba mucho.
Sentí un cambio grande, era un mundo diferente: en el pueblo no había horarios, trabajabas de sol a sol, y si llovía no ibas al campo. Aquí todo era distinto.
5. ¿Cómo fue el viaje desde Burgos hasta Barcelona?
Lo hice en tren. La estación estaba a unos seis o siete kilómetros del pueblo, así que fui andando hasta allí y cogí el tren hacia Barcelona.
6. ¿Qué fue lo que más te sorprendió o impactó de Barcelona?
El clima, que era muy diferente. Y también los edificios, porque en el pueblo no había nada de eso. Yo me imaginaba la ciudad por las películas, pero al llegar, si no tenías estudios ni oficio, tenías que trabajar en lo primero que encontrabas.
7. ¿Viniste solo o con alguien más?
Vine solo. Aunque ya tenía dos tías viviendo aquí en Barcelona, yo me vine por mi cuenta.
Mi padre nunca llegó a venir a vivir aquí, solo vino cuando ya estaba mayor y enfermó; falleció en Barcelona.
8. ¿Qué cosas echas de menos de Pedrosa de Duero?
Echo de menos la vida del campo, que era más sana. No tenías horarios, trabajabas para ti mismo. Teníamos tierras, sembrábamos trigo, garbanzos, cebada… también viñas para hacer vino, gallinas y cochinos. Vivíamos de lo que producíamos.
9. Si pudieras volver atrás un día, ¿qué momento de tu vida revivirías?
Volvería a los tiempos del campo, cuando teníamos suficientes tierras y podíamos vivir de ellas. Era una vida dura, pero libre.
10.¿Qué te hace sentir orgulloso cuando piensas en todo lo que has vivido desde que saliste del pueblo?
Me siento bien, orgulloso de haberme adaptado a todo: al clima, al trabajo y a las costumbres de Barcelona. No me arrepiento de haber venido, al final me acostumbré y estuve bien.
